EL SEÑOR DEL RÍO

EL SEÑOR DEL RÍO

Isabel Puyol Sánchez del Águila

Os voy a contar una historia que ya me la habréis escuchado los que me conocéis, sobre todo porque en dos ocasiones de mi vida he tenido conocimiento de algo parecido. No era una situación que me hubiese planteado nunca antes, hasta que viví una experiencia similar en mi época de universitaria, cuando me gustaba “jugar” con el espiritismo. Sin embargo, esta anécdota me causó especial impresión sobre todo porque se parecía mucho a lo que ya había vivido muy de cerca, y porque en este caso hubo una explicación.

Estas fueron las palabras de Victoria R.

“Habíamos ido al pueblo de mis abuelos a pasar el verano, como cada año, pero yo comenzaba a aburrirme de hacer siempre lo mismo. Las tardes allí parecían eternas, era como si a la hora de la siesta el mundo se detuviese y no pasaba nunca nada durante el resto del día. Yo era una adolescente, y por eso no valoraba la paz y el silencio, solo echaba de menos las emociones. Supongo que es lo normal, sin embargo, la decisión que tomamos mis amigas y yo aquella tarde fue una equivocación.

La hermana de mi abuela acababa de fallecer, y había vivido con mis abuelos hasta el final. Fui yo quien propuso hacer una sesión de Ouija para contactar con ella y que nos contase qué había al otro lado ya que la casa iba a estar vacía, al menos en teoría.

Fabricamos un tablero rudimentario y utilizamos un vaso como tablilla. Preparamos todos los detalles para que el ambiente fuera lo más adecuado posible. Aquella noche pasaron dos cosas inquietantes. Nada más comenzar, algo movió el vaso cuando le pregunté a mi tía Reme si estaba allí presente. El vaso marcó un  “SÍ”  muy claro, pero de repente sentí frío en la nuca, y me giré lentamente. Miré hacia el espejo, y allí estaba ella reflejada, o alguien que se le parecía mucho. Movía la cabeza de un lado a otro, indicándome claramente que desaprobaba aquello, así que decidí poner fin a la sesión, sobre todo porque sentía un terror que me helaba la sangre.  Sin embargo, algo o alguien no parecía estar de acuerdo con finalizar, porque el vaso comenzó a moverse solo. Era algo extraño, pero fue así. Marcaba claramente la palabra: “HOLA”.

Todas nos echamos hacia atrás presas del pánico, pero una de mis amigas, le preguntó:

-¿Quién eres?

-JUAN- marcó el vaso.

-¿Has muerto en esta casa?- continuamos preguntándole.

-NO ESTOY MUERTO- volvió a marcar el vaso.

-¿Qué haces aquí?

-ESTOY BAÑÁNDOME EN EL RÍO.

En aquel momento el tablero saltó por los aires, y el vaso fue lanzado contra la pared por una enorme fuerza invisible. Una de mis amigas resultó herida, aunque ligeramente, a causa del impacto de un cristal en su mejilla.

Todas salimos corriendo de la casa sin mirar atrás. No entendíamos nada. Era la primera vez que nos planteábamos el hecho de que se puede contactar con una persona viva.

Sin embargo, algo ocurrió a la mañana siguiente que daba un giro a nuestra experiencia. El hecho era que un hombre del pueblo había muerto ahogado la noche anterior mientras se bañaba tranquilamente en el río.

De nuestra terrorífica sesión llegamos a una conclusión: fuimos nosotras las que le habíamos comunicado que estaba muerto. Era como  si lo hubiésemos recibido a las puertas del Más Allá. Durante unos segundos habíamos estado al otro lado. No volví a hacer ningún experimento de ese tipo, y aún hoy sigo preguntándome qué terreno, sin duda prohibido,  habíamos pisado”

FIN

Imagen: “Man floating” de Charles Blackman


3 respuestas a “EL SEÑOR DEL RÍO

  1. Espero que sea contado con toda sinceridad. No jugar a contar historias no verídicas. Me parece y ya de niña me parecía un tema fascinante. Aquellos programas de aquel hombre que con tanta seriedad nos deleitaba con temas del ” más allá” Jiménez del Oso, me encantaban a la vez que te hacían sentir aterrorizada.Un saludo.

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  2. Espero que sea contado con toda sinceridad. No jugar a contar historias no verídicas. Me parece y ya de niña me parecía un tema fascinante. Aquellos programas de aquel hombre que con tanta seriedad nos deleitaba con temas del ” más allá” Jiménez del Oso, me encantaban a la vez que te hacían sentir aterrorizada.Un saludo.

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